domingo, 26 de julio de 2015

La educación del pueblo

En el contexto de América Latina en la década del 90, Uruguay se caracterizó por ser un país equitativo que transitaba por un estado de bienestar económico, político y social… 
A partir de esa época, atravesó procesos de reestructuración y transformaciones en estas áreas, que ocasionaron segregación residencial y desigualdad social; a esto se sumó el surgimiento de diferentes estructuras familiares, un mercado laboral de difícil acceso, cambios en los valores, nuevas formas de pobreza y rápidos avances tecnológicos muy globalizados.
La respuesta que el sistema educativo uruguayo encontró a las crecientes demandas hacia la escuela, fue la descentralización de la gestión escolar a través de la autonomía de los centros. 

En este escenario se encuentran inmersas hoy las instituciones educativas uruguayas, quienes deben buscar caminos que den respuestas a dichos cambios, garantizando la equidad educativa en pos de una igualdad social. 
De acuerdo con Mancebo M. y Alonso C. (2012), en los últimos años, la calidad y la equidad de la educación se han convertido en asuntos principales de la agenda de debate público, siendo el acceso a una educación de calidad un derecho de todos los niños, las niñas y los adolescentes; un derecho por cuyo cumplimiento los Estados deben velar, ya que es una condición fundamental para la democracia social participativa.

Desde las políticas educativas públicas se ha hecho necesario el aporte de recursos y acciones que den apoyo a estos procesos de cambio. 

En el Artículo 1° de la Ley General de Educación 18.437, de 12 de Diciembre de 2008 se establece que: “el Estado garantizará y promoverá una educación de calidad para todos sus habitantes, a lo largo de toda la vida, facilitando la continuidad educativa”. En este marco la A.N.E.P. definió los principios rectores impulsados en el período2010-2014: “Promover y asegurar  aprendizajes relevantes y de calidad similar a todos los niños”. Los mismos mantienen concordancia con la vigencia del pensamiento de José Pedro Varela, aún en momentos en que las dinámicas vivenciadas por la sociedad implican una transformación permanente de la educación:

 “La idea de educar al pueblo, haciendo que la educación alcance a todos los miembros de la comunidad sin distinción de clases ni posiciones, de nombres ni de fortunas, es una idea esencialmente democrática, ya que presupone la igualdad originaria del hombre, y que, si no explícita, implícitamente revela la tendencia de reconocerle también los mismos derechos”.
(La Legislación Escolar, 1877).