lunes, 10 de noviembre de 2014

Escuelas en RED, comunidad de aprendizaje

Los cambios educativos...

Hace mucho ya, que el desarrollo frenético de la tecnología y su inclusión en múltiples facetas de la vida afectó globalmente a la sociedad. Por algunos años muchos docentes vimos ese avance en forma externa a la escuela. La sociedad contaba con  múltiples herramientas tecnológicas que modificaban y facilitaban la vida, la comunicación, favorecían la socialización de información, la recreación… pero la escuela se mantenía inamovible en referencia a la forma de educar, transmitiendo los mismos contenidos de la misma manera año tras año. La escuela era una isla congelada en el tiempo. Quizá algún docente más innovador proponía el uso de proyectores o videos para mostrar los materiales a sus alumnos…


Pero la verdadera irrupción de la tecnología en la educación uruguaya comenzó con la inclusión de las XO en primaria. El docente no consideraba la tecnología digital como un recurso en sus prácticas de enseñanza hasta ese momento. Y llegar a reconocer la utilidad de la misma a la hora de planificar sus propuestas de aula les llevó aún varios años. La escuela comenzó a contar con las herramientas pero los maestros se sintieron “desconocedores” de su uso y costó que sintieran que podían naturalmente incorporarlas como un elemento más en su hacer educativo, que con esa mínima aceptación de una herramienta que los niños adoptaron con entusiasmo empezaban a cercar a la escuela a la realidad social-tecnológica del medio y que por otra parte comenzaban poco a poco a disminuir la brecha digital existente.

La capacitación en el área y la formación continua comenzó a ser un proceso institucionalizado. Los docentes paso a paso fueron desarrollando habilidades que les permitieron sentirse más seguros y próximos al uso de tecnologías. Este proceso hoy en día está en marcha y nuestros docentes aún están atravesando un período de cambio y las realidades de sus avances son heterogéneas.

El modelo Ceibal ha impuesto nuevas tendencias para el aprendizaje en las escuelas públicas de Uruguay. La integración de estas nuevas tecnologías ha obligado a los docentes a repensar las estrategias de enseñanza, por lo que poner el foco en lo educativo ha implicado fuertes rupturas y cambios.
Los docentes ante la masiva incorporación de nuevas tecnologías en los procesos educativos están desarrollado con diversos ritmos nuevas competencias o habilidades para utilizarlas organizar y animar situaciones de aprendizaje, gestionar la progresión de los mismos, elaborar y hacer evolucionar los dispositivos de diferenciación, implicar a los alumnos en su trabajo y en sus aprendizajes, trabajar en equipo, participar colaborativamente en la gestión de la escuela, informar e implicar a los padres, organizar la propia formación continua...

Los docentes estamos desarrollando competencias necesarias para brindarles a nuestros alumnos y a nosotros mismos oportunidades de nuevos aprendizajes, siendo conocedores de cómo éstos contribuyen en el proceso. Pero hoy el desafío se redobla ya que el cambio es permanente y hay nuevas competencias que necesariamente debemos desarrollar para poder alcanzar la meta de un aprendizaje en profundidad.

Uruguay se ha lanzado nuevamente a un gran desafío educativo: integrarse a la Red Global de Aprendizajes. Este proyecto promueve en el docente el desarrollo de capacidades en un recorrido que consta de varios trayectos, el cual se realiza trabajando y pensando con otros en colaboración internacional, y trabajando y pensando entre nosotros con el propósito de generar una comunidad de conocimiento y una base sostenible de prácticas relacionadas con nuevos modos de aprender que surgen de la interacción de la pedagogía y la tecnología (aprendizajes en profundidad).​






Coincidiendo con Deirdre Buttler, el docente no es fuente de todo conocimiento, es un profesional aprendiendo que no descarta las habilidades que se requerían en el pasado para construirlo y solucionar problemas, pero que tiene que ser capaz de favorecer que todos puedan llegar a hacerlo en un nivel profundo.

Para esto es necesario un docente hábil, capaz de trabajar colaborativamente y de incentivar a ello,  cuyas capacidades le permitan diseñar ambientes de aprendizaje para sus alumnos donde se desarrolle la criticidad, se promuevan habilidades para aprender a aprender y sean capaces de adaptarse al cambio. 

Recién estamos iniciando el proceso. 
Nuestros docentes van en camino…